El símbolo es una de las formas que tenemos los humanos para expresar un pensamiento o una idea. Una palabra o una imagen se convierten en símbolos cuando representa algo más que su significado inmediato y obvio.

El símbolo viene a ser el lenguaje idóneo para expresar este inconsciente colectivo que está más allá de la razón. En el mundo primitivo, todos los hombres poseían este lenguaje universal, pero con el transcurso del tiempo y la evolución se perdió este lenguaje común a todos los seres humanos. Los masones anhelan acercarse a ese lenguaje universal con el trabajo en las logias. Usan como instrumentos el símbolo y la reflexión. Solo la espiritualidad puede acercarlos a ese lenguaje universal, entendido como sabiduría tradicional de todos los tiempos.

En las logias se trabaja el simbolismo masónico. Los masones entienden que la creación, el universo visible, tiene un vínculo que pretenden descifrar, y que les remite a su interior. El hombre capta la realidad en formas simbólicas: mito, religión, arte, etc. El rito y el símbolo están íntimamente unidos. El rito es la teatralización o representación del símbolo. Se podría decir que el rito es el símbolo en acción, desarrollado en el marco de una ceremonia, y constituye un elemento común a toda organización espiritual o religiosa.

La celebración de la ceremonia se desarrolla según un guión que pormenoriza todos los movimientos, palabras, locuciones, música, etc. La improvisación no tiene sitio en la ceremonia ritual. Es una evidencia que al configurar sus pasos por la vida, todos los seres humanos tienden a la ritualidad. Todo rito aporta sentido e identidad a nuestras acciones, supone un código necesario para relacionarnos, una respuesta a la ansiedad que produce en la persona la realidad amenazadora que se le impone, un eficaz antídoto contra la rutina vital.

A través del rito se transmite la influencia de una tradición espiritual concreta, y se produce la conexión con ese elemento divino que habita en nosotros. El rito no existe únicamente en la Masonería, pues es un ingrediente necesario en toda institución religiosa o espiritual. Una gran parte del culto religioso tiene un carácter ritual. El rito es un tipo especial de culto.

Todo rito masónico es una compleja armonización entre palabra y acción. Acción simbólica con potencia espiritual suficiente como para acercarse a lo trascendente. En el caso de los ritos masónicos, este acercamiento debe realizarse obligatoriamente en un contexto grupal, conforme a unas reglas preestablecidas y aceptadas por todos, y que deben respetarse escrupulosamente con el fin de hacer presente el mundo intangible e inefable que se pretende simbolizar.

Cualquier rito masónico regular debe ser válido, legítimo, operante y estrictamente respetuoso con la tradición masónica. A lo largo de la historia de la Masonería ha habido una gran cantidad de ritos. Actualmente los más utilizados son el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el Rito de Emulación, el Rito de York, el Rito Escocés Rectificado, el Rito Francés y el Rito de Memphis-Misraim. Todos los ritos tienen muchos elementos comunes y su existencia es una manifestación de la gran riqueza simbólica de la tradición masónica.

El Ritual

El símbolo masónico o el Ritual como lenguaje y como contenido solo es accesible a quien sabe leer y aprehender su significado. El profano que no esté preparado para entender esta experiencia la encontrará incomprensible, y con seguridad la desfigurará. Esta es la realidad última del secreto masónico, que no debería generar desconfianza hacía la Masonería, ya que debe entenderse como un procedimiento iniciático. El Ritual es el libro en el que se recogen de forma detallada y pormenorizada todas las actuaciones, momentos, expresiones, detalles, etc., que se deben seguir para desarrollar los trabajos en logia en el transcurso de una ceremonia concreta. Con el Ritual se consigue la uniformidad y se crea el espíritu de unidad necesaria para desarrollar los trabajos con armonía.