Este espacio físico, la logia, adquiere el carácter de sagrado al abrirse ritualmente los trabajos masónicos.

La logia es el lugar donde los masones se reúnen y celebran las ceremonias. En los antiguos preceptos de la masonería se llama logia al lugar donde trabajan los miembros de la Masonería y también se da este nombre a todas aquellas asambleas o sociedades debidamente constituidas. Es frecuente usar logia, templo o taller como sinónimos.

«Hermanos, ya no estamos en el mundo profano. Hemos dejado nuestros metales a la puerta del Templo. Elevemos nuestros corazones fraternalmente y volvamos nuestra mirada hacia la Luz». Así se exhorta a los presentes en logia, una vez terminada la apertura ritual de los trabajos. En ese momento, y para todos los masones esparcidos por la faz de la Tierra, la logia se convierte en el templo de Salomón; estamos ahora en Jerusalén y es mediodía.

logia

La Masonería fundamenta su espiritualidad alrededor de la construcción del templo de Salomón, imagen y símbolo del cosmos. El Templo masónico es el espacio sagrado, distanciado del mundo profano, donde se trabaja para acercarse a la Luz de la Verdad y del Conocimiento. Esta idea de distanciamiento del mundo exterior está en la expresión: La logia está a cubierto. En las primeras instrucciones que recibe el recién iniciado masón está la explicación de su significado,

¿Cómo debe ser una logia?

Este espacio físico, este habitáculo que es la logia tiene unas dimensiones precisas y establecidas y no deben penetrar ni la luz del día, ni los ruidos del exterior. Solo hay una puerta de entrada, de dos hojas, que indica el Occidente. En esta puerta se hallan las dos columnas B.·. y J.·., a derecha e izquierda, a semejanza del templo de Salomón y según lo descrito en la Biblia en el Primer Libro de los Reyes (I Reyes 7:15-22).

En la tradición judeo-cristiana, la columna tiene un sentido espiritual. La columna une la tierra con el cielo, es la unión del mundo sensible con lo que no comprendemos, con lo intangible, con lo trascendente, con el espíritu. La columna es el espíritu que nos sostiene. En el centro del templo hay tres pilares o columnas pequeñas que corresponden a las tres virtudes que sostienen los trabajos. Estas tres virtudes, representadas por tres columnas o pilares, son: la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza.

La logia es una obra, es un templo, una catedral en construcción. Es inimaginable poder construir sin usar la inteligencia, los conocimientos, la sabiduría necesaria para afrontar y solucionar las dificultades que vayan surgiendo. La columna de la sabiduría es la del Venerable Maestro, quien dirige los trabajos de construcción. No olvidemos que los trabajos masónicos hacen referencia al templo de Salomón y la sabiduría es la cualidad más notable del Rey.

El Venerable Maestro preside la logia y representa al arquitecto que dirige los trabajos de ese templo cósmico y espiritual que se está construyendo. Cuando los Hermanos se reúnen, tiene asignada la columna y la virtud de la sabiduría. La Fuerza es la columna y la virtud asociada al Primer Vigilante.

La Fuerza es necesaria para ejecutar los trabajos de construcción. No se trata de una fuerza bruta, se trata de realizar con inteligencia la acción necesaria para transformar la realidad, de manera similar a como el cantero transforma la piedra bruta en una piedra tallada y lista para encajar en el sitio al que va destinada, y así avanzar en la construcción de la catedral.

La logia o asamblea la dirige el Venerable Maestro, sentado en el Oriente, quien cuenta con la ayuda de su Colegio de Oficiales. Encima del sitial del Venerable Maestro, flanqueados por el Sol y la Luna, se halla el Delta Radiante: un triángulo que contiene en su interior el “ojo que todo lo ve”.

El Venerable dirige la logia con la ayuda del Primer y Segundo Vigilante. Otros Oficiales son: el Secretario, memoria de la logia, a cargo de los Libros de Actas; el Orador, que representa la ley masónica; el Maestro de Ceremonias, que dirige estas e introduce a los Hermanos en el templo; el Experto, responsable del rigor de los Trabajos; el Tesorero, que maneja los fondos de la logia; el Guarda Templo, que vigila la entrada y es responsable de la seguridad.

Hay tres elementos indispensables para que los Trabajos de la logia puedan ser abiertos regularmente. Estos se se denominan las Tres Grandes Luces, y son: el Volumen de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás. Las tres están colocadas sobre el Altar cuadrado llamado de los Juramentos, instalado al pie de los peldaños que dan acceso al Oriente.

 

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